Generalidades - Tratamiento de la IU

              

TRATAMIENTO

Las pérdidas de orina y las demás alteraciones de la micción no son nunca situaciones normales.
Responden a un problema de salud que debe ser estudiado y tratado. Existen diversas formas de incontinencia urinaria, por lo que no hay un solo tratamiento. Es el urólogo quien, tras analizar las características de cada paciente, debe decidir entre uno u otro.

La solución más inmediata suele ser recurrir al uso de absorbentes y compresas. Se trata de una opción para paliar el problema, aunque no para resolverlo. No es la solución más adecuada, especialmente en pacientes jóvenes que podrían beneficiarse de otro tipo de terapias.

    Dado que el objetivo fundamental del tratamiento de la IU es     mejorar la calidad de vida de las pacientes, es     importante saber las preferencias, el tipo de vida que realiza     y circunstancias personales de cada una. A la hora de elegir     el tratamiento, el profesional debe tener en cuenta la     situación personal de la mujer, sus circunstancias actuales     y futuras, la especial vulnerabilidad de las mujeres de más     edad para los fármacos y para la cirugía, etc. El médico     analizará conjuntamente con la mujer las ventajas e     inconvenientes de los distintos tratamientos.

En mujeres de edad con patología asociada o muy deterioradas, se evaluará el grado de afectación de su calidad de vida por la incontinencia y su esperanza de vida, así como el riesgo que supone el tratamiento. La mejoría de la calidad de vida de una mujer de edad con incontinencia de orina puede producirse solo con una disminución en la severidad de los síntomas, ya que muchas veces la continencia total es imposible.

Para la elección del tratamiento, es fundamental conocer el tipo de incontinencia que padece la mujer y para ello se utilizarán toda una serie de factores como son: los síntomas predominantes, los datos de la exploración física, los datos del estudio urodinámico, etc. La existencia o no de patología asociada, ya sea médica o quirúrgica, es otro elemento a considerar a la hora de indicar el tratamiento. Según el análisis de todos estos elementos y con el balance del deseo de la mujer de recibir tratamiento, se eligirá el tratamiento adecuado al tipo de incontinencia.

Existen varias formas de tratar la incontinencia urinaria, y el tratamiento de elección para cada tipo siempre será el menos invasivo y el más eficaz. El uso de dispositivos absorbentes y colectores son útiles en incontinencias que aún no han sido resueltas y en aquellas personas que no pueden ser tratadas por otros medios dadas sus características personales o de su incontinencia.

Arriba

CONSIDERACIONES PREVIAS AL TRATAMIENTO:
Para poder determinar el tratamiento más adecuado en cada caso, se tendrán en cuenta las siguientes consideraciones:

  • Tipo de IU
  • Severidad de la IU
  • Repercusión sobre la calidad de vida de la paciente.
  • Patologías asociadas detectadas durante el proceso diagnóstico.

Arriba

MEDIDAS GENERALES:

Pérdida de peso
En ocasiones, sólo la pérdida de peso permite recuperar la continencia. En cualquier caso, la eficacia de cualquier tratamiento aumenta si una paciente obesa pierde peso.

Ingesta adecuada de líquidos

  • Se debe ingerir una cantidad de líquidos     suficiente. No hay un volumen fijo e igual para     todos, puesto que depende de muchas     circunstancias: temperatura exterior, temperatura en     nuestro lugar habitual de estancia, actividad física     realizada, ropa de abrigo que se lleve, grado de     sobrepeso, etc. Por término medio, podríamos     estimar     entre 1,5 y 2 litros las necesidades diarias     de agua durante el verano. Disponemos de un     mecanismo regulador de la sed muy preciso capaz     de hacernos sentir deseo de beber cuando se necesita.
  • La ingesta diaria debería estar distribuida de forma regular a lo largo del día, evitando su concentración en momentos puntuales.
  • Restricción hídrica nocturna: aquellas pacientes que necesiten levantarse habitualmente por las noches para orinar deberían restringir la cantidad de líquido que ingieren durante las horas previas a acostarse para evitar dicha circunstancia.

Control de líquidos: Esta opción consiste en indicar al paciente que aumente o reduzca la ingesta de líquidos. Los pacientes con incontinencia pueden necesitar reducir la cantidad de cafeína u otros irritantes de la dieta (como son los jugos de frutas ácidas, las bebidas colas, el café y el té), al mismo tiempo que aumentan la ingesta de agua para producir una cantidad adecuada de orina no irritante y no concentrada.

Prevenir el estreñimiento
Ya que puede contribuir y agravar una incontinencia previa.

Modificar tratamientos médicos contraproducentes
Se procurarán retirar si es posible todos aquellos tratamientos que puedan incrementar las pérdidas de orina y empeorar la situación, tales como diuréticos, algunas medicaciones para corregir la hipertensión arterial, etc.

Recuperación del suelo pelviano tras situaciones de riesgo
Es muy recomendable la realización de una rehabilitación específica o ejercicios de Kegel tras aquellas situaciones que supongan una agresión para el suelo pelviano (embarazos, partos, cirugías, envejecimiento, etc.). Se ha podido comprobar que esta rehabilitación evitaría hasta el 80% de los casos de IU.

Vigilar la aparición de infecciones urinarias
Se tratarán las que aparezcan y se instaurarán las medidas necesarias para evitarlas.

Reeducación miccional
Las técnicas de reeducación miccional pretenden conseguir que las pacientes adquieran y recuperen hábitos miccionales lo más normales posibles.
Las técnicas de reeducación más habituales son las siguientes:

  • Entrenamiento en retención: Consiste en enseñar a las pacientes a retener la orina durante periodos de tiempo crecientes hasta alcanzar al menos las dos o tres horas.
    Se enseña a la paciente cómo debe aguantar el deseo miccional, incrementando de manera lenta (de diez en diez minutos) y progresiva el tiempo entre las micciones.
  • Micciones programadas: Se indica a los pacientes que orinan con poca frecuencia que realicen una "micción por tiempo", que significa que deben orinar cada una o dos horas cuando están despiertos. Al lograr un vaciado regular de la vejiga deberían sufrir menos episodios de incontinencia. La micción por tiempo puede resultar eficaz en los pacientes que tienen incontinencia por estrés y por necesidad urgente de orinar. Resulta especialmente útil en pacientes que no sienten deseo miccional o que se han habituado a retener la orina durante periodos prolongados de tiempo.

Técnicas de control de la urgencia miccional
Se enseña a la paciente a controlar la urgencia miccional, evitando la pérdida de orina o la necesidad imperiosa de orinar.

Micción coordinada
El objetivo es conseguir la relajación de la musculatura del suelo pelviano y la contracción de la musculatura abdominal durante el vaciado vesical.

Técnicas para el vaciado completo de la vejiga
Puede realizarse “apretando” con la musculatura abdominal, con las manos, etc.

Estrógenos vaginales
Normalmente, el cuello de la vejiga y la uretra cuando se encuentran en reposo están cerrados. Con la disminución de los niveles de estrógeno, los tejidos se debilitan o se secan y el cierre normal se pierde. Tras la menopausia, es recomendable en las pacientes el empleo de este tipo de productos, cuya función será la de evitar la atrofia de la vagina inevitablemente asociada con la edad. Esta atrofia contribuye de una forma muy importante a la aparición de muchos síntomas urinarios, incluso la incontinencia urinaria.

Existen muchos preparados comerciales disponibles, pero se intentarán emplear aquellos no absorbibles para evitar así los efectos generales de los estrógenos. El reemplazo hormonal mejora el estado de estos tejidos y permite que se recupere el cierre gracias a un mayor tono y a un mejor aporte de sangre. El uso de este tipo de productos ha de ser prolongado y regular.

Rehabilitación del suelo pélvico (RSP)
Se puede utilizar como: terapia única, terapia coadyuvante (cuando se asocian varios tratamientos: cirugía, RSP, etc.) y como terapia preventiva: cuando todavía no existe IU pero sí alguna situación de riesgo para padecerla.

En la actualidad, se dispone de evidencia científica suficiente que demuestra la eficacia de la RSP para corregir y evitar la IU en las mujeres. La RSP tiene utilidad tanto para el tratamiento de la IU de esfuerzo como para el de la IU por urgencia y la IU mixta.

Se debe recurrir a la RSP en las siguientes situaciones:

  • En el caso de IU de esfuerzo leve-moderada.
  • En el caso de IU por urgencia, independientemente de su severidad.
  • Siempre que no existan prolapsos genitales severos (que se salga la vejiga, el recto o el útero).
  • Siempre que no existan otros problemas asociados que requieran tratamiento quirúrgico para su solución.
  • Cuando las pacientes tengan disponibilidad, motivación y capacidad para realizar la RSP.

Objetivos generales de un programa de RSP:

  • Desarrollo de la musculatura del suelo de la pelvis, aumentar su fortaleza y su capacidad de resistencia.
  • Conseguir la máxima potencia en la contracción de la musculatura del suelo pelviano.
  • Alargar el tiempo de la contracción sin agotamiento.
  • Aumentar el número de repeticiones de contracciones breves.
  • Reducir los periodos de descanso entre las contracciones.

Ejercicios del suelo pélvico o ejercicios de Kegel

Arriba

CONTROL
La IU es un problema crónico (a largo plazo). A pesar de que algunas personas se curan con diversos tratamientos, es importante continuar acudiendo al médico para que evalúe el progreso de los síntomas y esté atento a las posibles complicaciones del tratamiento.

Expectativas (pronóstico)
Generalmente, los síntomas se pueden aliviar con un diagnóstico preciso y regímenes de tratamiento adecuados. Muchos pacientes deben ensayar muchas terapias o múltiples terapias simultáneas para aliviar los síntomas, lo cual implica una buena relación de trabajo entre el paciente y el médico.
Se requiere paciencia y perseverancia para ver una mejoría, ya que ésta, por lo general, no se presenta instantáneamente. Algunos pacientes requieren intervención quirúrgica debido a que las terapias médicas conservadoras no los ayudan.

Complicaciones
Las complicaciones físicas son poco comunes, pero pueden surgir problemas psicosociales, especialmente si la incontinencia se produce como resultado de la incapacidad de llegar al baño cuando surge la urgencia de orinar.

Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe buscar asistencia médica si los síntomas son de moderados a severos (la incontinencia se presenta en forma frecuente y no esporádica), si hay molestia en la pelvis o ardor al orinar o si los síntomas se presentan a diario.

Prevención
El uso temprano de técnicas de reentrenamiento de la vejiga puede ayudar a reducir la severidad de los síntomas.

Arriba